Saber estar solos es darse cuenta de que en realidad, tu mejor compañía eres tú mismo y que gracias a ello, conectas con tu ser, confías en tus posibilidades y notas que eres capaz de andar por la vida solo.

Evidentemente, si yo me digo cien veces al día, que estar solo es algo terrible, que nadie me quiere, que moriré solo, mis emociones serán muy intensas y me pondré fatal por culpa de ideas y pensamientos que ni siquiera sé si corresponden a la realidad.

Las personas que temen tanto a la soledad, sienten además, que no son capaces de valerse por sí mismas en el mundo.  Necesitan a alguien a su lado para poder vivir felices y esto también es algo falso, ya que la realidad nos demuestra que nadie necesita a nadie para nada. Es esa falta de seguridad y confianza en uno mismo lo que les hace estar angustiados.  En muchas ocasiones, las personas se quedan años y años al lado de otra que les hace más mal que bien, simplemente por ese miedo intenso a quedarse solos.  Prefieren pasarla mal a dar el paso a encontrarse con ellos mismos.  Pero esto es un grave error,  pues aprender a estar solo es sumamente necesario para poder crecer y madurar psicológicamente.

Si te estás diciendo que la soledad es terrible, que es peligroso estar solo, y que por ti mismo no puedes valerte en la vida, tienes un problema.  Debes cambiar esas ideas irracionales por otras más racionales, más realistas. Atrévete a debatir contigo mismo, busca pruebas a favor y en contra de estos pensamientos, analiza esos miedos y comprueba si tienes recursos o no para enfrentarte y si realmente son tan malos. Este análisis te sorprenderá y veras que ese miedo no tiene ningún fundamento.

Pasa tiempo contigo, oblígate a pasar tiempo solo.  Para poder cambiar, no solo debemos actuar a nivel mental, sino también a nivel conductual. Cuando entrenes esto el suficiente tiempo, verás que has sobrevivido, que esos temores no eran reales y que te has encontrado con tu “yo”, y ahora te conoces mejor.

Relaciónate con los demás, organiza tu tiempo para también rodearte de gente.  La soledad no es buena si la transformamos en un modo de vida continuo.  Muchas veces estamos solos porque también nos los buscamos.  Le ponemos un “pero” a toda persona que se nos cruza en nuestra vida y esto es porque no entendemos que las personas no son perfectas y no hay un ser que cien por ciento vaya a complementarnos o satisfacernos.  Hay muchas personas a tu alrededor deseando conocerte y tú conocerlos a ellos, solo has de abrirte.

No es lo mismo “estar solo” que “sentirse solo”, como tampoco tener muchos amigos significa no estar solo. Lo que cuenta en todo esto es la intensidad y satisfacción en la relación con los demás.

Reflexión: “Nunca están solos los que están acompañados de nobles pensamientos”        Sir Philip Sidney