El servicio, actitud del espíritu para ayudar ante cualquier necesidad que puedan tener los demás, nos facilita salir de nuestro estado de comodidad. De pasividad, abriéndonos a un mundo rico en experiencias donde podemos sacar lo mejor de nosotros mismos y a su vez enriquecernos con los demás.

Es un estado interno que nos predispone a estar pendientes de las necesidades ajenas; el cual nos lleva a aprender a ser humildes. Se desarrolla el amor hacia los demás, aprendemos a renunciar a nuestro tiempo, a nuestras necesidades, nos ayuda a comprender al prójimo por lo que nos resulta más fácil perdonar. El ponernos al servicio de los demás, nos engrandece como personas, nos hace mejores, dándole un pleno sentido a la vida.

Muchas veces nos encerramos en nuestro pequeño mundo que no nos deja ver más allá de nuestras necesidades y deseos, sin poder ver lo que sucede a nuestro alrededor.

Malgastar las ocasiones de servicio que te ofrece la vida, es perder oportunidades de crecer interiormente, de ir pasito a pasito, consiguiendo que vaya germinando el amor que tenemos todos en el fondo del corazón.

Si en vez de centrarnos solo en nosotros, aprendemos en meternos en los zapatos del familiar, amigo o compañero, seremos capaces de percibir las necesidades que tienen los que nos rodean, para poder ayudar en la medida de nuestras posibilidades.
Nos equivocamos, cuando pensamos que perdemos el tiempo ayudando a los demás, la generosidad siempre nos ayuda a crecer internamente, desarrollamos nuestra capacidad de amar, de darnos. Nos despierta la necesidad de ser útiles a nuestro prójimo.
A medida que vamos creciendo en nuestro interior, vamos comprendiendo lo importante que es el sentimiento del amor; nos vamos sintiendo libres de nuestras aparentes necesidades, el sentido de nuestra vida cambia, despertando las ganas de vivir, de ayudar, de consolar y de animar a la persona que está cerca de nosotros, pasando por momentos difíciles.

El camino que vamos recorriendo mientras aprendemos a amar a todas las personas a las que podemos llegar, conocidos y desconocidos, nos enseña a desprendernos de nuestros gustos, deseos, disminuyendo nuestras necesidades. En otras palabras, superamos las tendencias negativas que tenemos y aumentamos los sentimientos que nos hacen mejores personas, desarrollando la sensibilidad ante las necesidades que tienen los demás, sintiéndonos más unidos a ellos.

Teresa de Calcuta decía:

• “Muchas veces basta una palabra, una mirada o un gesto para llenar el corazón de los que amamos”.

Cada día es una oportunidad que nos da la vida, para ser útiles en la sociedad y hacerla un poquito mejor.

 

Tema: Servir a los demás
Coord.: Maribel Rovira
Programa: Adultos Mayores
#ServirEsUnPrivilegio

Publicado por CCUE I.A.P ONG en Lunes, 12 de octubre de 2020