Una de las razones por las que no somos constructivos con nuestras palabras es porque no pensamos antes de hablar. Las palabras son tan poderosas que son capaces de crear, de cambiar y de transformar. Si yo digo “no lo voy a lograr” es lo que estoy creando y el mensaje que le estoy enviando a mi cerebro. Y si digo “yo puedo, lo voy a lograr” eso es lo que estoy generando para mí. Es muy importante que cuando nos dirijamos a otra persona, hablarle con las palabras que me gustaría que me dijeran a mí.

  1. ¿Cómo puedes usar tus palabras más cuidadosamente de manera que construyas relaciones satisfactorias?
    1. Habla menos, a menudo nos metemos en problemas porque simplemente no sabemos cuándo callar.
    2. Escucha más, si escuchas más, podrás entender mejor las necesidades de las personas.
    3. Piensa antes de hablar, encontrarás las palabras adecuadas.
    4. Empieza a construir, permite que tus primeros pensamientos sean: ¿Qué necesita esta persona? ¿Cómo puedo dar una palabra de aliento para hacerla sentir mejor.

Reflexión: usemos nuestras palabras para llegar de forma positiva a todas las personas que nos rodean, y sobre todo para dejar huellas agradables en su corazón.