Sabemos que hay dos caminos para envejecer, se envejece mal o se envejece bien.
El camino de envejecer mal, es el de no mirar, no recordar, no asumir, es el camino de la pasividad y de la nostalgia.

El camino de envejecer bien, está vinculado precisamente a tomar conciencia del presente pero rescatando el pasado, lo que significó para nosotros y valorando lo vivido. Este camino es de actividad, de lucha por una mejor calidad de vida, de opciones por lo gratificante, lo deseado y el disfrute del tiempo libre.
La actividad es necesaria para dar base a la calidad de vida. En el envejecimiento actividad significa estar en tareas. Nos referimos a actividades que causen placer, gratificación, desarrollo, ya en lo intelectual, como en lo social, en lo corporal o en lo recreativo. Si la actividad elegida es grupal, agrega elementos de mucho interés para acrecentar una mejor calidad de vida, el grupo actúa emocionalmente de sostén, de red, aporta interlocutores que escuchan y a los que se aprende a escuchar.

• Actividad corporal. El adulto mayor debe trabajar su cuerpo y además conocerlo. En éste sentido es recomendable la práctica de Yoga, las caminatas solo o acompañado o algún trabajo corporal suave pero sostenido.
• Actividad intelectual. Es muy importante la actividad intelectual, empezando por desplazar ciertos prejuicios que oprimen al Adulto Mayor como por ejemplo: Que ya no se puede aprender? Que las neuronas se mueren? Que el Adulto Mayor pierde el interés y prefiere la pasividad? Prejuicios que se desvanecerán en la medida en que los Adultos Mayores opten cada vez más, como lo están haciendo, por elegir según sus propios intereses, que les gusta aprender o crear o entrenar. Se trata de seguir con su desarrollo personal. Tienen tiempo libre para hacerlo y disponen de un cerebro capaz de aprender.
Fruto de los avances de las ciencias y la tecnología, la esperanza de vida de las actuales generaciones de mayores se ha extendido considerablemente, son más los que viven mayor cantidad de años y además los viven con mejores condiciones de salud y esto precisamente los lleva a buscar nuevos espacios para continuar con su desarrollo personal, defendiendo sus derechos.

Este siglo XXI los encuentra con disponibilidad de tiempo libre, con cuerpo y mente potencialmente dispuestos para la actividad y con motivación para seguir insertados en la sociedad en forma activa.
En síntesis, cuando hablamos de envejecer bien, nos referimos a asumir ésta etapa con una actitud vital, ocupándose del auto-cuidado y preservando la autonomía, adaptándose satisfactoriamente al tiempo que toca vivir. Para lograr esto es necesario asumir la etapa del envejecimiento con sus cambios, sus limitaciones, encontrando las potencialidades que se tiene para desarrollarlas y lograr desde allí el bienestar y satisfacción en lo personal y lo social.